ORLANDO: intolerancia, odio y violencia. Reflexiones sobre una masacre.

"La Tolerancia no ha provocado nunca ninguna guerra civil; la Intolerancia ha cubierto la tierra de matanzas. " Voltaire


"Estados Unidos vivió este domingo en Orlando (Florida) uno de sus capítulos más oscuros. Un hombre de 29 años abrió fuego en una discoteca popular entre la comunidad gay, matando al menos a 50 personas e hiriendo a otras 53. Es el peor tiroteo múltiple registrado en la historia del país. Los primeros indicios apuntan a un único tirador, que murió abatido por la policía. El atacante, identificado como Omar Siddique Mateen, era un ciudadano estadounidense de padres afganos. El Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) asumió la autoría del ataque, pero las autoridades estadounidenses señalan que no hay pruebas que respalden una conexión directa entre el grupo y el ataque. El presidente Barack Obama calificó la masacre como un “acto de terrorismo y odio”.


"La Intolerancia es uno de los grandes desafíos al que la humanidad debe hacer frente en este siglo. Es un problema de dimensión ética, cultural, religiosa y social, generado por factores diversos: estructurales, económicos, políticos e ideológicos. Nuestras ciudades son testigo de incesantes actos y sucesos de intolerancia: agresiones a inmigrantes, violencia neonazi, agresiones ultras en ámbito del fútbol, crímenes hacia gitanos, indigentes, colectivo LGBT, musulmanes, judíos…movidos por el rechazo a la condición social, cultural, religiosa o política de la víctima, hechos graves basados en el desprecio hacia el diferente, facilitados por miedo e inseguridad. No es genético, es una realidad aprendida por las personas en su proceso de socialización, por lo que se puede revertir deconstruyendo ese proceso. La Convención Interamericana contra toda Forma de Discriminación e Intolerancia (2013) la define como   aquel acto o conjunto de actos o manifestaciones que expresan el irrespeto, rechazo o desprecio de la dignidad, características, convicciones u opiniones de los seres humanos por ser diferentes o contrarias. Puede manifestarse como marginación y exclusión de la participación en cualquier ámbito de la vida pública o privada de grupos en condiciones de vulnerabilidad o como violencia contra ellos. La Intolerancia se alimenta de prejuicios, que son juicios previos basados en generalizaciones defectuosas e inflexibles (estereotipos), de dogmas e ideologías que sustentan un conocimiento defectuoso, verdades absolutas e interpretaciones alejadas de la realidad, de anomia social o de conflictos. La Intolerancia va acompañada de síntomas de autoritarismo, dogmatismo y fanatismo. Concibe la IDENTIDAD vivida de forma excluyente y no solo afecta a religiones, doctrinas o ideologías, también a identidades futbolísticas, musicales y culturales agresivas que puedan ser otras expresiones de fanatismo. El rechazo a la diversidad y pluralidad, alimenta el odio, la discriminación y la violencia hacia los diferentes produciendo numerosas víctimas y fracturando las sociedades. De no detener la dinámica de la Intolerancia, su resultado es letal. Comienza por “estigmatizar” al “otro”, negando su “valor humano” (dignidad) por diferente, por distinto. Estas personas son sometidas a un proceso de “deshumanización”, alimentado por mitos y falsas imágenes que calan en el subconsciente social (los inmigrantes son delincuentes, los negros poco inteligentes, los homosexuales son enfermos, los judíos avaros, los gitanos traficantes, los musulmanes terroristas, los minusválidos una carga social inútil, etc.). Después los mayoritarios se “victimizan” con sentimientos de recelo, miedo y amenaza, sentimientos de sufrimiento por cargas que considera injustificadas o por cualquier otro factor que lo estimula. Finalmente comienzan las hostilidades tras haber interiorizado la comunidad prevalente, el “miedo a la agresión” por los diferentes. La Intolerancia es una realidad poliédrica, aunque sus distintas formas tienen un denominador común dirigido a negar el valor (dignidad) de las personas diferentes y la universalidad los derechos humanos, generando daños en sus diversas manifestaciones, mediante conductas y acciones (discriminación, hostilidad, violencia...crimen de odio) de individuos, grupos e instituciones, indistintamente en los ámbitos o esferas escolar, doméstico, laboral, vecinal, deportivo, cultural, religioso, internet, comunicación, familiar, político,...en cualquier ámbito institucional y social, todo espacio puede ser escenario donde se proyecten sus diversas formas y acciones. La indiferencia y la impunidad son los mejores aliados de la Intolerancia, junto a la ausencia de memoria y de empatía con la víctima."

Sobre los Delitos de Odio

"Los delitos de odio o delitos motivados por intolerancia al diferente, ya sean por prejuicios o sesgos de distinta raíz, refieren a la negación delictiva de la igual dignidad intrínseca de la persona y de la universalidad de derechos humanos en base al rechazo de nuestra diversidad social, política o cultural, de las distintas maneras de manifestar la condición humana, agrediendo personas o grupos a los que, desde su profunda intolerancia, se les puede llegar a concebir como subalternos e incluso “prescindibles”, como ya nos mostró el genocidio nazi; estas infracciones suponen la quiebra, siempre mediante delito, del principio de tolerancia, en tanto este conlleva respeto, aceptación y aprecio a la diversidad humana, tal y como define la Declaración de la UNESCO y suspenden la libertad e igualdad de las víctimas y de sus personas semejantes.

El delito de odio no es un delito de sentimiento. Una persona puede cometer un “delito común” y sentir odio hacia su víctima porque colisionan por vecindad o por controversias laborales, por relación afectiva o por cualquier otra situación generada en el contexto del enfrentamiento donde emergen sentimientos de odio, ira o rabia, y no por ello es un delito de odio; este delito refiere a una característica fenomenológica objetivable, aunque tiene elementos subjetivos (prejuicios, ideologías, doctrinas, anomia moral..) en los que radica esa actitud heterófoba. Quien lo comete, además de dañar a la víctima aporta un plus delictivo al enviar un mensaje de amenaza a personas semejantes a la víctima o a su colectivo de referencia, un mensaje de que también les puede suceder lo mismo, además de impedirles ser parte de la comunidad en que se insertan. La definición tipificada de delito de odio, de momento, no debe buscarse en el código penal respectivo, al igual que tampoco se encuentra el término “delito común” y otras expresiones terminológicas ausentes, como sucede con “discriminación”. 

El delito de odio no se debe confundir con discriminación. El tratamiento de la discriminación se sitúa, esencialmente, en el orden civil, social y administrativo, y contempla diferencias jurídicas con el orden penal donde no es posible la inversión de la carga de la prueba planteada para la “discriminación” en las Directivas europeas. Estas directivas y la decisión marco de derecho penal lo distinguen claramente, señalando la “incitación al odio y la violencia” al diferente como elementos distinto de la “discriminación”, aunque las tres sean conductas (manifestaciones) de intolerancia, hacia colectivos significados. Se comete el error de identificar delito de odio y discriminación, en contradicción con las propias directivas europeas, no teniendo en cuenta el principio de causalidad y planteando que el delito de odio está motivado (causado) por la discriminación. No es así, la discriminación es otra consecuencia-efecto, otra conducta de intolerancia, como también son, tipificadas penalmente o no, entre otras, la “estigmatización”, “difamación”, “segregación”, “marginación”, el “hostigamiento”, el “homicidio” e incluso, los “crímenes de APUNTES CiVICOS / Número 3 Contra los Delitos de Odio Por una Ley de Prevención, Erradicación y Apoyo a la Victima lesa humanidad”. Las directivas son muy explícitas y definen discriminación como “trato desfavorable”, conforme explicitamos en el Glosario de Conceptos*. La discriminación refiere a la negación del principio de igualdad ante la ley, de igualdad de trato o de igualdad de oportunidades, lo que es diferente a la esencia del delito de odio que refiere a la dignidad intrínseca (valor) de la persona y la universalidad de los derechos humanos."

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 DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS 


Art.1 - Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.


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Gracias!
Diego

La hermandad no es un principio, es un estilo de vida.
Hasta pronto, Diego



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